El Laboratorio Clínico, un sistema de vigilancia integral en trasplante de órganos: monitoriza la seguridad, eficacia y estabilidad del injerto a largo plazo

La Medicina de Laboratorio, pieza clave en el éxito de los trasplantes de órganos

España encadena 34 años consecutivos como líder mundial en trasplantes de órganos, con 6.335 intervenciones realizadas en 2025, según datos de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). Expertos de la Comisión de Farmacología y Toxicología de la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEMEDLAB) consideran este logro como un reflejo de la generosidad de la población, la solidez del sistema sanitario y el trabajo de los profesionales responsables de la monitorización y viabilidad de los injertos, entre ellos los especialistas de Laboratorio Clínico.

La labor del laboratorio en todas las fases del trasplante

El laboratorio participa de manera esencial en cada etapa del trasplante. Según los miembros de la Comisión de SEMEDLAB —el Dr. Bernardino Barceló Martin (Hospital Universitario Son Espases, Palma de Mallorca), la Dra. Rocío Rosas Alonso (Hospital La Paz, Madrid), la Dra. Marina Parra Robert (Hospital Clínic, Barcelona) y el Dr. Jon Sánchez Munárriz (Hospital 12 de Octubre, Madrid)— el laboratorio actúa como un sistema de vigilancia integral, que ayuda a personalizar tratamientos y a mantener la estabilidad del injerto a largo plazo.

Un trasplante de órganos consiste en reemplazar un órgano que ha dejado de funcionar por otro sano de un donante. Durante la cirugía, el paciente está bajo anestesia general y el equipo médico retira el órgano dañado, implanta el nuevo y conecta cuidadosamente vasos y estructuras para garantizar su correcto funcionamiento. Tras comprobar su viabilidad, se cierra la intervención.

Antes de la cirugía, el Laboratorio Clínico evalúa la idoneidad del receptor y del donante. Después, la medicación inmunosupresora es clave para evitar el rechazo del injerto. Como explican desde SEMEDLAB, estos fármacos “reducen la respuesta del sistema inmunitario y su control adecuado es fundamental para el éxito a largo plazo”.

Vigilancia continua y personalizada

El laboratorio desempeña un rol continuo y decisivo, vigilando la función del órgano injertado, detectando complicaciones de forma temprana y ajustando la terapia inmunosupresora. Además de parámetros clásicos como creatinina, enzimas hepáticas o marcadores de infección, la Medicina de Laboratorio aporta información de farmacogenética, que permite anticipar riesgos de toxicidad o falta de eficacia según las características genéticas del paciente.

También se analiza la farmacocinética —cómo el organismo absorbe, distribuye y elimina los fármacos— y se monitorizan regularmente los niveles en sangre, adaptando las dosis según edad, estado del injerto o interacciones medicamentosas.

Mucho más que un emisor de resultados

El especialista del Laboratorio Clínico forma parte del equipo multidisciplinar del trasplante, aportando seguridad, rigor y calidad en la toma de decisiones. Según SEMEDLAB, su labor no se limita a emitir resultados: verifica la coherencia de los datos, asesora sobre técnicas, propone pruebas adicionales y comunica información crítica de manera clara y oportuna.

En el trasplante renal, el procedimiento más frecuente en España, el laboratorio monitoriza la función renal, el equilibrio hidroelectrolítico, la presencia de infecciones y, especialmente, los niveles de inmunosupresores. “El trabajo silencioso pero especializado del laboratorio es clave para que los trasplantes sean seguros, eficaces y sostenibles a largo plazo, garantizando el éxito de miles de pacientes cada año”, destacan los expertos.

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