Un tratamiento no invasivo que mejora la movilidad y la calidad de vida en pacientes con dolor osteoarticular crónico
La radioterapia a baja dosis se consolida como una alternativa terapéutica para los pacientes con dolor osteoarticular, permitiendo recuperar funcionalidad, reducir el uso de analgésicos y mejorar la calidad de vida de forma significativa.
Según datos de la Unidad de Radioterapia de Baja Dosis (URBD) del Hospital Universitari General de Catalunya, entre el 70 % y el 85 % de los pacientes tratados experimentan una mejoría clínicamente relevante del dolor y la movilidad, en función de la patología y la zona afectada. Estos resultados se han obtenido tras atender a más de 200 pacientes desde 2023. Además, hasta en un 55 % de los casos se logra la remisión completa del dolor y la recuperación total de la función articular.
Radioterapia a baja dosis: una opción eficaz, indolora y segura
La Unidad de Radioterapia de Baja Dosis está especializada en el tratamiento de patologías musculoesqueléticas mediante radioterapia con fotones a dosis muy bajas, equivalentes a las de un TAC. Además, trabaja de forma coordinada con profesionales de Traumatología y Reumatología, ofreciendo un abordaje multidisciplinar.
“La radioterapia a bajas dosis es un tratamiento indoloro, eficaz y seguro, que ha demostrado excelentes resultados en la remisión del dolor y la recuperación funcional en pacientes con dolor osteoarticular y tendinoso agudo y crónico”, explica el Dr. José Pardo, jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del centro.
El tratamiento se administra en sesiones breves, generalmente dos o tres veces por semana. Los beneficios comienzan a apreciarse a partir de la tercera o cuarta sesión y se consolidan progresivamente. En caso de respuesta parcial, puede considerarse un segundo ciclo terapéutico a los dos o tres meses.
Impacto en la calidad de vida: menos dolor y más autonomía
Además de reducir el dolor, la radioterapia a baja dosis permite a los pacientes retomar actividades cotidianas, disminuir la dependencia de medicación y recuperar su autonomía.
Este tratamiento contribuye a frenar procesos inflamatorios persistentes sin los efectos secundarios asociados a tratamientos farmacológicos a largo plazo, ofreciendo una alternativa para quienes no han respondido a otras terapias.
“En otros países europeos, la radioterapia a bajas dosis se utiliza desde hace más de 50 años en patologías osteoarticulares y tendinosas. La evidencia acumulada respalda su eficacia y seguridad como alternativa para pacientes que no han respondido a otros tratamientos”, añade el Dr. Pardo.
Perfil del paciente y patologías más frecuentes
Siete de cada diez pacientes atendidos en la unidad son mujeres mayores de 50 años con dolor crónico de larga evolución y limitación funcional persistente. Han sido valorados previamente por especialistas en Traumatología, Reumatología o Rehabilitación y han probado otros tratamientos sin éxito, como analgésicos, antiinflamatorios, rehabilitación, ondas de choque o infiltraciones.
Entre las patologías más frecuentes se incluyen trocanteritis, bursitis subtrocantérea, artrosis y artritis en manos o rodillas, fascitis plantar, tendinitis del tendón de Aquiles, sacroileitis, síndrome facetario lumbar, síndrome del hombro doloroso y epicondilitis.
“En la mayoría de los casos se trata de pacientes con dolor crónico de larga evolución y una limitación funcional mantenida en el tiempo”, señala el especialista. “Nuestro objetivo no es solo reducir el dolor, sino recuperar la movilidad y la autonomía”.
En un contexto de envejecimiento poblacional y aumento de las patologías osteoarticulares crónicas, la Unidad de Radioterapia de Baja Dosis refuerza el compromiso del centro con una atención personalizada y multidisciplinar orientada a ofrecer soluciones innovadoras en el manejo del dolor crónico.