La hipertensión y la enfermedad renal crónica están estrechamente vinculadas: la primera empeora la función renal y cardiovascular, y el deterioro renal agrava la hipertensión.
La enfermedad renal crónica representa uno de los principales retos de salud pública a nivel global1. En España, 1 de cada 7 adultos padece esta patología y, sin embargo, se calcula que dos de cada tres personas con ERC no saben que la padecen. Este elevado infradiagnóstico se explica, en gran medida, porque se trata de una enfermedad asintomática en los primeros estadios, lo que dificulta su detección precoz. Además, las personas con enfermedad renal crónica tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares, lo que hace especialmente relevante su identificación temprana.
Con motivo del Día Mundial del Riñón, Boehringer Ingelheim ha reforzado su compromiso con la concienciación mediante la campaña “Conexiones (In)visibles”, que cuenta con el aval de organizaciones de pacientes y sociedades científicas. A través de esta iniciativa, se ha llevado el mensaje a distintos puntos del territorio nacional con el uso de experiencias de realidad virtual en unos 50 centros de salud de 15 comunidades.
Esta experiencia inmersiva permite a pacientes y profesionales conocer de forma visual el impacto de la enfermedad renal crónica y su estrecha relación con el riesgo cardiovascular, mostrando cómo las enfermedades cardiovasculares y metabólicas pueden influir en su desarrollo.
La iniciativa busca mejorar la comprensión de una patología aún poco conocida y, mediante herramientas innovadoras como la realidad virtual, facilitar la visualización de su impacto en el organismo, reforzando la concienciación sobre la detección precoz y la importancia de un enfoque integral de la salud.
La realidad virtual permite comprender la interconexión entre la enfermedad renal crónica y las enfermedades cardiovasculares, una relación especialmente relevante, ya que las personas con ERC presentan un riesgo elevado de enfermedad cardiovascular incluso en fases tempranas.
La incidencia de enfermedad cardiovascular en pacientes con ERC es elevada y, a su vez, la ERC es más frecuente en personas con enfermedad cardiovascular. Esta interrelación pone de manifiesto el papel clave de la presión arterial como uno de los principales determinantes de la salud cardiovascular y renal.
Los expertos coinciden en que estas patologías no deben abordarse de forma aislada, ya que forman parte de un mismo entramado biológico. Solo desde una visión integral, que tenga en cuenta la relación entre el sistema cardiovascular, renal y metabólico, es posible anticipar complicaciones, identificar a las personas en riesgo y mejorar la evolución de la enfermedad a lo largo del tiempo.
La detección precoz se convierte así en una herramienta fundamental para frenar la progresión de la enfermedad renal crónica y reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares asociadas. Además, la enfermedad puede identificarse en fases iniciales mediante pruebas sencillas como un análisis de sangre y una prueba de orina.
El corazón, los riñones y el sistema metabólico están estrechamente interconectados, de modo que cuando uno de estos sistemas se ve afectado, aumenta la probabilidad de que los demás también lo estén. Factores como la diabetes, la hipertensión, la insuficiencia cardíaca o los antecedentes familiares de enfermedad renal crónica constituyen algunos de los principales factores de riesgo, lo que refuerza la necesidad de un abordaje integral y coordinado de estas patologías.
Desde la práctica clínica, esta interconexión representa una oportunidad para mejorar el abordaje de los pacientes, permitiendo una identificación más temprana del riesgo y una actuación más precoz, con impacto directo en la calidad de vida.