Estudios internacionales evidencian una mayor actividad de la enfermedad y peor funcionalidad en mujeres.
Durante décadas, la Medicina se ha basado en el cuerpo masculino como referencia universal, un enfoque que ha condicionado la investigación, las guías clínicas y la atención sanitaria. Esta visión androcéntrica también ha influido en enfermedades como la artritis reumatoide (AR), una patología autoinmune que afecta hasta tres veces más a las mujeres que a los hombres.
Desde el Observatorio de Igualdad de la Sociedad Española de Reumatología (SER) se subraya la necesidad de integrar la perspectiva de género en la investigación y la práctica clínica para avanzar hacia una Reumatología más precisa, inclusiva y equitativa. Tal y como señala el Dr. Marcos Paulino, presidente de la SER: “La Medicina no puede seguir siendo neutra en género. En la Sociedad Española de Reumatología trabajamos para garantizar que la investigación y la atención clínica sean equitativas y tengan en cuenta las diferencias de sexo y género. Nuestro objetivo es eliminar los sesgos históricos que pueden afectar tanto al diagnóstico como al tratamiento”.
El también jefe del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario de Ciudad Real explica que “en la artritis reumatoide, la evidencia es clara: el sexo y el género influyen en la biología, la percepción y la evolución de la enfermedad. Si estas variables no se incorporan en la investigación y en la práctica clínica, se seguirán ofreciendo diagnósticos y tratamientos que no reflejan la realidad de muchos pacientes”.
Una enfermedad más frecuente y con mayor impacto en mujeres
La artritis reumatoide es más frecuente en mujeres, suele iniciarse a edades más tempranas y se asocia a mayor duración de la enfermedad, así como a niveles más altos de dolor, fatiga y discapacidad funcional.
“El estudio internacional QUEST-RA muestra que las mujeres presentan mayor actividad de la enfermedad y peor funcionalidad”, explica la Dra. Helena Borrell, especialista del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Vall d’Hebron. Añade que “estas diferencias no se explican solo por factores biológicos, sino también por el impacto del género en la percepción de los síntomas, la búsqueda de atención y los tiempos de diagnóstico”.
El sesgo histórico en la investigación médica
La Medicina moderna comenzó a reconocer las consecuencias de excluir a las mujeres de la investigación clínica a partir de los años noventa. Esta ausencia ha generado un vacío de conocimiento que persiste en enfermedades autoinmunes como la AR.
“Necesitamos datos desagregados por sexo y género, ya que, sin esta información, se corre el riesgo de aplicar tratamientos que no funcionan igual en todos los pacientes o de pasar por alto síntomas relevantes”, subraya la Dra. Borrell.
La evidencia muestra diferencias en la respuesta terapéutica y en las comorbilidades entre hombres y mujeres. Diversas cohortes europeas indican que las mujeres presentan menor respuesta a ciertos tratamientos biológicos y menores tasas de remisión, en parte por indicadores que no contemplan diferencias de género.
Además, las mujeres con AR presentan con mayor frecuencia osteoporosis, depresión o ansiedad, lo que impacta en su calidad de vida y requiere una valoración clínica más amplia e individualizada.
Para el Dr. Paulino, estas evidencias ponen de manifiesto “la importancia de avanzar hacia una Reumatología más equitativa”.
Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los National Institutes of Health (NIH) recomiendan analizar y reportar los datos según sexo y género. Asimismo, las SAGER Guidelines promueven un enfoque más equitativo en la investigación biomédica.
“La integración de la perspectiva de género no es un añadido, sino una herramienta científica que mejora la calidad asistencial”, afirma el presidente de la SER, quien considera que mejorar la formación, adaptar protocolos y recoger indicadores psicosociales es clave para avanzar en diagnóstico y tratamiento.
En el caso de la artritis reumatoide, comprender cómo el sexo y el género influyen en la enfermedad es esencial para avanzar hacia una Reumatología centrada en la persona.
“Una Medicina con perspectiva de género es una Medicina más justa, más eficaz y más humana”, concluye la Dra. Borrell. El Dr. Paulino añade que “no se trata solo de cerrar brechas, sino de mejorar la atención de cada paciente”.
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