La obesidad agrava la inflamación y empeora el pronóstico de las enfermedades autoinmunes sistémicas

Obesidad y sobrepeso, factores clave en las enfermedades autoinmunes sistémicas

En España, aproximadamente el 20 % de la población adulta presenta obesidad, mientras que un 40 % tiene sobrepeso. La obesidad, definida como una enfermedad crónica caracterizada por el exceso de tejido adiposo, se reconoce como un factor determinante en la evolución de las enfermedades autoinmunes sistémicas (EAS).

“Más allá del aumento de peso, la obesidad genera un estado de inflamación crónica de bajo grado que puede modular y agravar la actividad de patologías sistémicas, especialmente en reumatología”, señala Juan Francisco Merino, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia.

En el marco del 11º Simposio de Enfermedades Autoinmunes Sistémicas de la Sociedad Española de Reumatología (SER), el Dr. Merino recordó que, aunque entre un 18-20 % de los adultos en España presentan obesidad y hasta un 35-40 % sobrepeso, estas cifras son incluso mayores entre los pacientes con EAS. “Parte de este aumento se debe al uso de ciertos tratamientos, como los corticoides, que favorecen la ganancia de peso”, apunta.

Impacto de la obesidad en la evolución y el tratamiento de las EAS

El exceso de peso no solo acompaña a estas enfermedades, sino que influye directamente en su evolución. La obesidad es un reconocido factor de riesgo cardiovascular y, en patologías como psoriasis, artritis reumatoide o espondiloartritis, se asocia con mayor actividad inflamatoria basal y mayor morbimortalidad cardiovascular.

El Dr. Merino enfatiza que la obesidad puede condicionar tanto la progresión de la enfermedad como la respuesta a los tratamientos. Por ello, considera esencial que las estrategias terapéuticas tengan en cuenta el peso del paciente, priorizando fármacos que no favorezcan la ganancia ponderal e incorporando medidas dirigidas a la reducción de peso. La evidencia demuestra que perder peso no solo disminuye la inflamación, sino que también reduce el riesgo de complicaciones cardiovasculares, mejorando el pronóstico global. Por ello, la pérdida de peso debe considerarse un objetivo terapéutico prioritario en pacientes con enfermedades reumatológicas.

Avances en el manejo de la obesidad

En la última década, el abordaje de la obesidad ha experimentado un cambio significativo. Mientras que antes se lograban reducciones de solo 5-10 % del peso corporal, con frecuentes recaídas y efecto “yo-yo”, actualmente es posible plantear objetivos de pérdida del 15-20 % sin recurrir a la cirugía bariátrica.

“Este avance ha transformado el enfoque clínico, permitiendo integrar el control del peso como un pilar fundamental en el manejo de pacientes con enfermedades reumatológicas y EAS”, destaca el Dr. Merino.

El especialista subraya que el sobrepeso y la obesidad tienen repercusiones importantes en la morbimortalidad, y reclama una actitud proactiva: no abordar la enfermedad reumatológica de manera aislada, sino tratar simultáneamente el exceso de peso para optimizar los resultados clínicos y la calidad de vida.

Proyecto Reumafit: ejercicio físico como herramienta clave

En este contexto, el proyecto Reumafit, de la SER, busca poner en valor la actividad física en personas con enfermedades reumáticas para mejorar síntomas y, en la población general, prevenirlas. Un equipo multidisciplinar de reumatólogos y rehabilitadores ha desarrollado materiales prácticos, como guías y vídeos, entre ellos “Enfermedades reumáticas y obesidad: importancia del ejercicio físico”.

Las recomendaciones destacan que identificar y tratar el sobrepeso y la obesidad es fundamental debido a sus efectos perjudiciales en la evolución de las enfermedades reumáticas inflamatorias.

Según los especialistas, los ejercicios más eficaces son:

  1. Ejercicio aeróbico o cardiovascular: caminar, correr, bicicleta o natación, útil para disminuir la grasa corporal.

  2. Ejercicios de fortalecimiento: con bandas de resistencia, pesas, máquinas o el propio peso corporal, para aumentar fuerza y potencia muscular.

Realizar solo un tipo de ejercicio es insuficiente; la combinación de reducción calórica y ambos tipos de actividad física es la estrategia más eficaz para prevenir y tratar el sobrepeso y la obesidad, y ayuda a mantener la pérdida de peso a medio y largo plazo.

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