Los resultados del estudio VIVID-2 mostraron que más del 90% de los pacientes que alcanzaron la remisión sin esteroides tras un año mantuvieron ese control durante un periodo de hasta tres años.
Lilly ha presentado nuevos datos a largo plazo que evidencian que mirikizumab mantiene una eficacia sostenida durante tres años en adultos con enfermedad de Crohn de moderada a grave. Estos hallazgos proceden del ensayo de extensión fase 3 VIVID-2 y se dieron a conocer en el 21º Congreso de la Organización Europea de Crohn y Colitis (ECCO) celebrado en Estocolmo.
Además, se compartieron resultados adicionales de los ensayos fase 3 VIVID-1 (enfermedad de Crohn) y LUCENT-3 (colitis ulcerosa), que muestran tasas muy bajas de hospitalizaciones y cirugías en ambas formas principales de enfermedad inflamatoria intestinal. Mirikizumab es el primer inhibidor de IL-23p19 que ha demostrado eficacia y seguridad mantenidas durante hasta cuatro años en colitis ulcerosa y tres años en enfermedad de Crohn, junto con una reducción de las complicaciones.
“Muchas personas con enfermedad inflamatoria intestinal no logran una remisión sostenida, lo que las expone a daño acumulativo por inflamación no controlada”, señala Adrienne Brown, vicepresidenta ejecutiva y presidenta de Lilly Immunología. “Este tratamiento redefine el control a largo plazo, mostrando que los pacientes pueden mantenerse en remisión y con menos complicaciones graves durante años”.
Por su parte, Edward Barnes, profesor de Medicina en la Universidad de Carolina del Norte, destaca que “más del 90% de los pacientes mantienen la remisión sin esteroides durante tres años con una dosificación mensual constante, y cerca del 80% experimenta mejoría en la urgencia defecatoria”, lo que refuerza la confianza en la durabilidad del tratamiento.
Los datos también indican que los pacientes que alcanzaron respuesta endoscópica al año mantuvieron una mejora sostenida de la inflamación, evidenciada por la reducción continuada de biomarcadores como la proteína C reactiva y la calprotectina fecal.
En cuanto a la seguridad, el perfil a largo plazo se mantuvo consistente con el ya conocido para mirikizumab. Entre los efectos adversos más frecuentes se registraron COVID-19, nasofaringitis e infecciones respiratorias altas, con tasas bajas y estables de complicaciones graves asociadas a la enfermedad.
Los análisis complementarios de VIVID-1 y LUCENT-3 refuerzan estos resultados. En el primero, el tratamiento redujo significativamente las hospitalizaciones y cirugías relacionadas con la enfermedad de Crohn frente a placebo, especialmente entre las semanas 12 y 52. En el caso de LUCENT-3, los pacientes con colitis ulcerosa tratados durante tres años presentaron prácticamente ausencia de cirugías y una incidencia mínima de hospitalizaciones.
En conjunto, estos hallazgos amplían la evidencia disponible sobre mirikizumab en enfermedad inflamatoria intestinal, respaldando su capacidad para ofrecer un control prolongado de la enfermedad y mejorar los resultados clínicos a largo plazo