Los endocrinólogos alertan de que más de 2.000 sustancias pueden interferir en el sistema hormonal.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), con motivo del Día Mundial de las Hormonas, alerta sobre la importancia del sistema endocrino en la salud y la necesidad de mejorar el conocimiento de la población acerca de su papel en el metabolismo, el crecimiento, la fertilidad y el bienestar general. Aunque muchas enfermedades comunes tienen una base hormonal, gran parte de la población desconoce la función esencial que las hormonas desempeñan en el organismo. Regulan procesos clave como el metabolismo, el crecimiento, la fertilidad o el estado de ánimo, y su influencia está presente en todas las etapas de la vida: el sistema endocrino es fundamental en el desarrollo, la regulación metabólica y la prevención de enfermedades.

Las alteraciones hormonales pueden ser la causa de patologías tan prevalentes como la obesidad, la diabetes, los trastornos tiroideos, la infertilidad o la osteoporosis.

En este sentido, el Dr. Alberto Fernández, secretario de la Junta Directiva de la SEEN, recuerda que “las alteraciones hormonales pueden ser la causa de patologías tan prevalentes como la obesidad, la diabetes, los trastornos tiroideos, la infertilidad o la osteoporosis”. Además, destaca que el papel de los endocrinólogos es esencial en el abordaje de estas alteraciones, ya que son quienes interpretan su complejidad y establecen un diagnóstico preciso.

Con aproximadamente 240.000 compuestos químicos de síntesis identificados, se han detectado más de 2.000 contaminantes ambientales capaces de interferir en el control hormonal. En línea con las recomendaciones de la Sociedad Europea de Endocrinología (ESE), la SEEN subraya que para reducir la exposición a disruptores endocrinos es fundamental evitar los envases de plástico y sustituirlos por vidrio o acero inoxidable, así como mejorar la calidad del aire interior. El Dr. Nicolás Olea, coordinador del Grupo Endocrinología y Medio Ambiente de la SEEN (GEMASEEN), señala que “el aire dentro y fuera de casa puede contener disruptores endocrinos, por lo que es fundamental aspirar, quitar el polvo y ventilar con regularidad las estancias para reducir la presencia de partículas de polvo”. También recomienda elegir cuidadosamente los productos de cuidado personal y cosméticos, evitando aquellos que contengan sustancias químicas con efecto disruptor endocrino como ftalatos, parabenos o triclosán.

Asimismo, para prevenir deficiencias hormonales evitables, la ESE aconseja consumir alimentos ricos en vitamina D, calcio y yodo. En el ámbito de la alimentación, el Dr. Olea destaca que “hasta el 40% de los alimentos que consumen los españoles tiene uno o más pesticidas”. Por ello, insiste en que “la clave no está solo en saber elegir los alimentos que conforman la dieta, sino también su procedencia, ya que es esencial dónde y cómo han sido cultivados, criados o capturados”.

El especialista recomienda evitar los productos empaquetados y optar por la compra a granel, elegir alimentos frescos como frutas y verduras en lugar de ultraprocesados y, en el caso del pescado, escoger productos de temporada, de pesca artesanal y de menor tamaño para reducir la exposición a mercurio (Hg) y otros contaminantes persistentes.

Además de seguir estas recomendaciones, la SEEN aconseja acudir al especialista para favorecer el diagnóstico precoz y una evaluación clínica adecuada si se experimentan síntomas como cambios inexplicables de peso, fatiga persistente, alteraciones del ciclo menstrual, problemas de crecimiento o dificultades de fertilidad.

En el caso de las mujeres embarazadas, el coordinador de GEMASEEN recuerda la “estrecha relación” entre la exposición materna a disruptores endocrinos y su transferencia a la descendencia: “Pueden estar expuestas a algunos disruptores endocrinos persistentes que se acumulan en su organismo (bioacumulación) con anterioridad al embarazo y la lactancia, convirtiéndose en transmisoras de estos compuestos a la descendencia”. La susceptibilidad del embrión, el feto o el lactante a una acción hormonal inoportuna o desregulada subraya la importancia de la prevención en la exposición materno‑infantil a estos compuestos.

En este sentido, la SEEN se suma a las recomendaciones de las sociedades clínicas sobre los beneficios de la lactancia materna frente a cualquier otro tipo de alimentación, pero reclama una mayor atención social para proteger a la mujer fértil frente a la exposición ambiental, alimentaria o laboral a disruptores endocrinos.

Por último, los expertos alertan del riesgo de la desinformación en redes sociales, ya que las hormonas generan un gran interés, aunque no siempre acompañado de información rigurosa. “Se habla mucho de desequilibrios hormonales de forma simplificada, lo que puede generar confusión y favorecer el uso de tratamientos o suplementos sin evidencia científica”, apunta el Dr. Olea. Por ello, la sociedad científica insiste en mejorar la educación sanitaria en este ámbito y promover una visión integral de la salud hormonal a lo largo de la vida.

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