El diagnóstico precoz permite revertir el deterioro y evitar la discapacidad mediante una estrategia multidisciplinar basada en la combinación de tratamiento médico, ejercicio personalizado y nutrición. La sarcopenia —caracterizada por una pérdida progresiva y generalizada de la fuerza muscular, asociada a una reducción de la masa muscular y de la función física— es una complicación frecuente que puede aparecer en diversas enfermedades inflamatorias crónicas, como la artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico o la espondiloartritis, con prevalencias que oscilan entre el 4% y el 45% de los casos. También es más habitual en patologías como la artrosis y la osteoporosis. “Puede tener un gran impacto en los pacientes reumáticos, por lo que su identificación precoz y un tratamiento integral contribuyen a mejorar la función muscular, reducir el riesgo de discapacidad y preservar la calidad de vida. En este sentido, puede prevenirse y evitarse mediante intervenciones basadas en ejercicio regular de fuerza/resistencia y una nutrición adecuada, con ingesta de proteínas de calidad, vitamina D y un buen control de la inflamación”, explica la Dra. Raquel Almodóvar, reumatóloga del Hospital Universitario Fundación Alcorcón (Madrid) y una de las coordinadoras de ‘Reumafit’, en el marco del Día Mundial de la Actividad Física, que se celebra hoy, 6 de abril.
En las enfermedades reumáticas, se ha demostrado que la sarcopenia se asocia a mayor actividad inflamatoria, peor pronóstico funcional e incluso mayor riesgo cardiovascular. Por ello, la especialista insiste en que “el diagnóstico temprano es fundamental para poder revertir y prevenir su evolución. Para ello, se valoran parámetros como la fuerza, la masa muscular y la función física, lo que permite adoptar estrategias que retrasen su progresión y mejoren la calidad de vida”. En definitiva —añade—, “el objetivo es romper el círculo vicioso de inflamación, inactividad y pérdida de masa muscular mediante una estrategia multidisciplinar basada en ejercicio regular de fuerza, una alimentación rica en proteínas de calidad, vitamina D y un adecuado control de la inflamación”.
Desde la Sociedad Española de Reumatología se han elaborado nuevos materiales con contenido específico sobre sarcopenia en personas con enfermedades reumáticas, dentro del proyecto ‘Reumafit’, destacando los beneficios del ejercicio en la mejora del metabolismo muscular a través de múltiples vías: mecánica, hormonal, metabólica y regenerativa, favoreciendo la fuerza y la masa muscular.
¿Qué tipo de ejercicio se recomienda?
El ejercicio aeróbico moderado, como caminar, puede ayudar a prevenir la sarcopenia, pero solo de forma parcial. “La verdadera prevención y tratamiento deben centrarse en ejercicios de fortalecimiento basados en contracciones musculares contra una resistencia externa (pesos, bandas elásticas, etc.), que se opone a la acción del músculo que se quiere trabajar. Así se aumenta la masa muscular, se mejora la fuerza, la potencia y la resistencia a la fatiga. También se fortalecen los tejidos cercanos (tendones, huesos, ligamentos y cartílagos)”, indica la Dra. Almodóvar, quien destaca que “existen múltiples alternativas según los objetivos, gustos y preferencias de cada persona y el coste asociado”.
A nivel general, este tipo de ejercicios mejora el sistema cardiovascular y pulmonar, el metabolismo, la inmunidad, el bienestar psicológico y la capacidad cognitiva. Además, previenen caídas y reducen el riesgo de mortalidad por cualquier causa.
Según los especialistas, “basta con dedicar entre 1 y 1,5 horas a la semana para obtener la mayor parte de los beneficios que aportan estos ejercicios. Tienen muy pocos efectos adversos y, si aparecen, suelen ser leves y transitorios. El verdadero riesgo para la salud es no realizarlos”.
Papel clave de la nutrición
La sarcopenia está estrechamente vinculada a la nutrición, siendo uno de los pilares fundamentales en su prevención y tratamiento. “El consumo de proteínas es clave para la síntesis muscular, favoreciendo la masa y la fuerza”, explican los expertos. Se recomienda aumentar la ingesta de proteínas de alta calidad a través de alimentos saludables (pollo, pavo, pescado, legumbres, huevos, algunos lácteos, etc.). Las recomendaciones actuales son de 1 a 1,2 g de proteína por kilogramo de peso corporal en personas mayores, cantidad que puede aumentar hasta 1,2–1,5 g/kg en situaciones de enfermedad reumatológica crónica.
Asimismo, debe considerarse que el déficit de vitamina D se asocia a debilidad muscular y mayor riesgo de caídas, y que la dieta mediterránea se relaciona con efectos positivos sobre la función muscular.
Sobre el proyecto ‘Reumafit’
El proyecto ‘Reumafit’ de la Sociedad Española de Reumatología nació en 2020 con el objetivo de destacar la importancia de la actividad física y el ejercicio en personas con enfermedades reumáticas, tanto para mejorar los síntomas como para prevenir estas patologías en la población general. Desde entonces, un grupo multidisciplinar de especialistas en Reumatología y Rehabilitación ha desarrollado materiales útiles, como guías sobre la importancia del ejercicio físico en distintas enfermedades reumáticas (espondiloartritis, enfermedades autoinmunes sistémicas, artrosis de rodilla, dolor lumbar, etc.). También se han elaborado vídeos con ejercicios dirigidos que pueden realizarse en casa, en este caso enfocados en la prevención de la sarcopenia.
Además de la Dra. Almodóvar, forman parte de la coordinación de esta iniciativa los Dres. Mariano T. Flórez y Fernando García, rehabilitadores del Hospital Universitario Fundación Alcorcón (Madrid); Montserrat Romera, reumatóloga y profesora de la Universitat Internacional de Catalunya (Barcelona); y Pedro Zarco, reumatólogo del Hospital Universitario Fundación Alcorcón (Madrid).