La compañía ha presentado recientemente resultados de su plataforma Chronos‑PD que evidencian que los cambios biológicos vinculados a la enfermedad pueden manifestarse hasta 12 años antes del diagnóstico clínico. Grifols , compañía global del sector salud y referente en medicamentos derivados del plasma, refuerza su compromiso con la innovación científica de vanguardia al servicio de los pacientes. La combinación de inteligencia artificial y proteómica, junto con evidencia del mundo real, ha permitido obtener resultados que podrían favorecer la detección temprana de la enfermedad de Parkinson (EP). Grifols presentó recientemente en la Conferencia Internacional AD/PDTM 2026, celebrada en Copenhague (Dinamarca), los datos del estudio piloto de su programa Chronos‑PD, que muestran que los cambios biológicos asociados a la enfermedad pueden aparecer hasta 12 años antes del diagnóstico clínico.
Chronos‑PD es un programa pionero desarrollado por Alkahest, filial de Grifols, cuyo objetivo es identificar los primeros indicios de la EP años antes de su detección clínica. A partir de muestras de plasma recogidas durante 15 años, el programa integra inteligencia artificial, proteómica avanzada y datos del mundo real para identificar biomarcadores capaces de predecir el riesgo de desarrollar la enfermedad y orientar futuros tratamientos.
El estudio de prueba de concepto ha analizado más de 2.600 muestras longitudinales de plasma procedentes de casos de EP y controles rigurosamente emparejados, midiendo más de 25.000 tipos de proteínas mediante cuatro plataformas proteómicas complementarias. Esto lo convierte en el estudio proteómico longitudinal más completo sobre la EP realizado hasta ahora. El análisis, que abarca hasta 12 años previos al diagnóstico y 9 posteriores, ha permitido seguir la evolución de proteínas plasmáticas clave y sentar las bases de posibles sistemas de alerta precoz.
Los investigadores han confirmado biomarcadores previamente descritos y han identificado biomarcadores tempranos reproducibles de la enfermedad, validados en hasta cinco cohortes independientes. El estudio también ha revelado nuevos biomarcadores iniciales, incluida una marcada modulación del eje CXCL12‑moléculas de adhesión celular integrina, una red de señalización que regula el tráfico leucocitario y la integridad de la barrera hematoencefálica, implicada en la neuroinflamación asociada a la EP.
La EP afecta a más de 10 millones de personas en todo el mundo y podría alcanzar los 25 millones en 2050. Se produce cuando las células cerebrales responsables de generar dopamina, sustancia que coordina el movimiento, dejan de funcionar o mueren. A pesar de los avances de las últimas décadas, aún no se conocen con precisión los factores que desencadenan la enfermedad.
Actualmente, el diagnóstico se basa en el historial clínico, la exploración física y pruebas de imagen cerebral. Sin embargo, en muchos casos la detección se produce tarde, cuando la progresión ya es significativa. Por ello, la identificación de biomarcadores tempranos se considera una de las necesidades médicas más urgentes en neurología.
El repositorio de muestras de plasma de EP de Grifols representa solo una pequeña parte de los más de 100 millones de muestras recogidas por la compañía en casi 15 años. Este banco propio es una de las mayores colecciones de bioespecímenes del mundo y contiene plasma que refleja miles de estados patológicos vinculados a datos sanitarios del mundo real. Las mismas metodologías aplicadas a la EP pueden replicarse para investigar otras patologías, ampliando el potencial transformador del programa Chronos.