Muchas pacientes con esclerosis múltiple alcanzan la menopausia durante el curso de la enfermedad. Un análisis reciente del registro examina si la menopausia influye en la progresión de la discapacidad, con resultados concluyentes.
Menopausia y progresión de la esclerosis múltiple: una cuestión de alta relevancia clínica
La esclerosis múltiple recurrente afecta a las mujeres con mucha más frecuencia que a los hombres. Dado que el inicio suele producirse en la edad adulta temprana, muchas pacientes atraviesan la menopausia mientras conviven con la enfermedad. Hasta ahora no estaba claro si los cambios hormonales propios de esta etapa podían acelerar la progresión de la discapacidad.
Gran estudio de registro con enfoque longitudinal
Este estudio de cohorte retrospectivo utilizó datos prospectivos del registro australiano MSBase. Se incluyeron 987 mujeres con esclerosis múltiple recurrente y estado menopáusico documentado. El análisis comparó las fases premenopáusica y posmenopáusica dentro de la misma población.
El punto final principal fue el tiempo hasta la progresión confirmada de la discapacidad durante seis meses. Como objetivos secundarios, se evaluó la transición a esclerosis múltiple secundaria progresiva y se analizó si la menopausia suponía un punto de inflexión en la evolución de los valores de la escala EDSS.
Sin efecto independiente de la menopausia en la progresión de la discapacidad
Tras ajustar por múltiples variables, no se encontró relación entre la menopausia y un mayor riesgo de progresión de la discapacidad ni de transición a una forma secundaria progresiva. Tampoco se identificó la menopausia como un punto de inflexión significativo en la evolución longitudinal del EDSS.
Los análisis no ajustados mostraron tasas de progresión más elevadas en mujeres posmenopáusicas, pero este efecto desapareció al considerar factores de confusión relevantes.
Edad y duración de la enfermedad como factores clave
El estudio confirmó predictores ya conocidos de progresión: una edad más avanzada al inicio, una mayor duración de la enfermedad y un valor inicial más alto del EDSS aumentaron significativamente el riesgo. Los autores interpretan estos resultados como indicativos de que los procesos neurodegenerativos relacionados con la edad tienen un peso mayor que el envejecimiento reproductivo en sí.
Incluso en mujeres con menopausia temprana antes de los 45 años no se observó un mayor riesgo de progresión.
Relevancia para la práctica clínica
Los resultados aportan un mensaje importante para el asesoramiento de mujeres con EM: la menopausia por sí sola no constituye un factor de riesgo independiente para una progresión acelerada de la discapacidad. No obstante, los síntomas menopáusicos —como fatiga, alteraciones cognitivas o cambios de humor— pueden influir en la percepción de la enfermedad y deben abordarse de forma específica.
Los autores subrayan la importancia de un manejo integral de la etapa menopáusica, evitando atribuir a la menopausia un papel que no desempeña en la progresión de la EM.
Perspectivas para futuras investigaciones
Futuros estudios deberían analizar cómo interactúan la edad reproductiva y los procesos de envejecimiento biológico. También queda por determinar si áreas funcionales concretas, como la cognición, pueden verse más afectadas por la menopausia que las medidas globales de discapacidad.
El análisis actual refuta de forma clara la idea de que la menopausia empeore la progresión de la esclerosis múltiple