El dolor articular es uno de los motivos más frecuentes de consulta en atención primaria. Diferenciar con precisión entre artralgia y artritis es fundamental, ya que determina la urgencia de la evaluación y el enfoque terapéutico adecuado.
Punto de partida clínico: ¿artralgia o artritis?
El primer paso diagnóstico ante molestias articulares consiste en distinguir entre artralgia y artritis. Tal como se expuso en el marco del DGIM 2026, esta diferenciación es decisiva para orientar el abordaje posterior.
Artralgia: dolor articular sin signos objetivos de inflamación Artritis: inflamación clínicamente detectable con hinchazón, calor o derrame
Esta distinción determina si es razonable una actitud expectante o si se requiere una evaluación más inmediata.
Información clínica clave en la anamnesis
Para una primera clasificación, resultan especialmente relevantes:
rigidez matutina (inflamatoria) frente a dolor al iniciar el movimiento (degenerativo)
mejoría con el movimiento frente a empeoramiento con la carga
número de articulaciones afectadas (mono-, oligo-, poliarticular)
simetría de la afectación
síntomas sistémicos como fiebre, pérdida de peso o fatiga
El patrón de afectación suele aportar pistas tempranas sobre la enfermedad subyacente.
Causas frecuentes en resumen
Artritis reumatoide
Síntomas típicos:
afectación simétrica de las articulaciones metacarpofalángicas y proximales interfalángicas
rigidez matutina marcada
elevación de parámetros inflamatorios
presencia frecuente de factor reumatoide o anticuerpos anti‑CCP
En fases iniciales puede ser difícil diferenciarla de cambios degenerativos. La ecografía es una herramienta clave para objetivar inflamación y aclarar situaciones clínicas dudosas.
Artritis psoriásica
Características distintivas:
afectación frecuentemente asimétrica
dactilitis (“dedos en salchicha”)
afectación de articulaciones interfalángicas distales
entesitis
No siempre existe psoriasis cutánea evidente. La diferenciación correcta es importante porque algunos tratamientos dirigidos tienen eficacia distinta según la indicación y no están aprobados para todas las artritis inflamatorias.
Artrosis degenerativa
La poliartrosis puede simular inflamación y constituye un diagnóstico diferencial habitual.
Características:
dolor dependiente de la carga
ausencia o mínima presencia de signos sistémicos inflamatorios
afectación de articulaciones DIP, PIP y trapeciometacarpiana
La artrosis y la artritis inflamatoria pueden coexistir y no deben considerarse mutuamente excluyentes.
Diagnósticos diferenciales urgentes
Artritis infecciosa
Una infección bacteriana articular es una emergencia médica.
Signos de alarma:
hinchazón articular aguda y dolorosa
aumento del calor local y marcada limitación funcional
posible fiebre
El estándar diagnóstico es la punción articular con estudio microbiológico. Un retraso puede causar daño articular irreversible.
Enfermedad de Whipple
Rara pero relevante, puede iniciarse solo con síntomas articulares.
Indicadores:
artritis migratoria o resistente al tratamiento
estudios rutinarios negativos pese a síntomas persistentes
aparición de síntomas sistémicos durante la evolución
En casos inciertos debe realizarse un estudio diferencial específico antes de intensificar la inmunosupresión.
Otras causas relevantes
artritis reactiva (postinfecciosa)
artritis por Borrelia (la serología aislada no es concluyente)
artropatías por cristales como gota o condrocalcinosis
Diagnóstico en atención primaria
La evaluación básica debe incluir:
anamnesis estructurada y exploración física
parámetros inflamatorios (PCR, VSG)
autoanticuerpos si existe sospecha clínica
ecografía para objetivar sinovitis
punción articular en artritis aguda o incierta
Los resultados analíticos deben interpretarse siempre en su contexto clínico.
Errores diagnósticos frecuentes
serologías positivas sin correlación clínica
sobrediagnóstico de artritis inflamatoria en pacientes con artrosis
confusión con síndromes de dolor como fibromialgia, que no responden a inmunosupresión
escalada terapéutica sin revisar críticamente el diagnóstico inicial
Frases clave para la práctica
La inflamación clínicamente detectable es el criterio central para diferenciar artralgia de artritis.
Las causas infecciosas deben descartarse siempre.
La ecografía mejora de forma decisiva el diagnóstico temprano.
No todo resultado positivo en laboratorio implica enfermedad.
En cursos inciertos, es necesaria una reevaluación diagnóstica.
Conclusión
El diagnóstico diferencial del dolor articular exige un enfoque estructurado y guiado por la clínica. Los patrones de afectación, la identificación de señales de alarma y la consideración de causas infecciosas o poco frecuentes son esenciales. Un diagnóstico precipitado puede conducir a tratamientos inadecuados, mientras que una detección tardía de patologías relevantes puede ocasionar daños permanentes.